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OPINIÓN | ¿FESTIVALES O SEGURIDAD? EL CALLAO NECESITA PRIORIDADES

  • José Luis
  • 27 jun
  • 4 min de lectura


Hoy el Callao atraviesa una de las peores crisis de inseguridad de los últimos años. Semana tras semana, durante todo el 2026, los chalacos hemos sido testigos de asesinatos, ataques a balazos, extorsiones y hechos de violencia que han sembrado el miedo en todos los distritos de la provincia constitucional. Salir a trabajar, estudiar o simplemente caminar por las calles se ha convertido en una preocupación permanente para miles de familias.


Muchos de estos crímenes son calificados por las autoridades como "ajustes de cuentas". Pero esa explicación resulta insuficiente cuando las balas perdidas alcanzan a personas inocentes. Los efectos colaterales son los más dolorosos: familias destruidas, menores de edad afectados por la violencia y ciudadanos que sienten que el Estado ha perdido el control de las calles.


El Callao ha vivido prácticamente todo este 2026 bajo estado de emergencia. El Gobierno ha prorrogado en reiteradas oportunidades esta medida con el objetivo de combatir la criminalidad organizada, el sicariato y la extorsión. Sin embargo, la percepción ciudadana es que los resultados siguen siendo insuficientes. La delincuencia continúa desafiando a las autoridades y los homicidios siguen ocupando los titulares casi a diario.


En este contexto resulta inevitable preguntarse cuáles son las verdaderas prioridades de nuestras autoridades locales. Mientras la población exige mayor presencia policial, inteligencia operativa, recuperación de espacios públicos y estrategias efectivas contra el crimen organizado, observamos municipalidades más preocupadas por organizar festivales, conciertos, celebraciones gastronómicas y eventos multitudinarios.


Hoy, por ejemplo, la Municipalidad Provincial del Callao celebra el Día del Ceviche Chalaco. Para el próximo mes incluso ha anunciado su intención de intentar batir un récord Guinness con un baile masivo de salsa. Nadie cuestiona el valor de la cultura, la gastronomía o las expresiones artísticas. Son parte de la identidad chalaca y deben ser promovidas. Lo que se cuestiona es la oportunidad y el orden de prioridades cuando la principal preocupación de la población sigue siendo la inseguridad.


Pero esta situación también deja en evidencia otro problema que merece ser señalado: la escasa capacidad crítica de buena parte de los medios de comunicación del Callao. En lugar de ejercer su papel fiscalizador y exigir respuestas concretas frente a la grave crisis de seguridad ciudadana, muchos optan por convertirse en simples vitrinas de difusión de las actividades oficiales. Transmiten en vivo los festivales, promocionan los eventos municipales y celebran cada iniciativa como si el Callao viviera una realidad de absoluta normalidad.


El rol del periodismo no consiste únicamente en amplificar la agenda de las autoridades. Su responsabilidad es cuestionar, investigar, contrastar y representar las preocupaciones de la ciudadanía. Cuando un medio de comunicación renuncia a esa función crítica para convertirse en un instrumento de propaganda institucional, deja de servir al interés público y termina contribuyendo a construir una percepción artificial de una realidad que dista mucho de la que viven diariamente miles de chalacos.


La ciudadanía necesita medios que pregunten por qué continúan los asesinatos, qué resultados concretos ha dejado el estado de emergencia, cuántas bandas criminales han sido desarticuladas, qué estrategias existen para combatir la extorsión y cuáles son las políticas públicas para recuperar la seguridad en los barrios. Esa debería ser la agenda permanente, no la promoción de festivales mientras el miedo se instala en las calles.


No se trata de estar en contra de la cultura, el deporte o las tradiciones. Se trata de entender el momento histórico que atraviesa el primer puerto. Ningún ciudadano responsable puede alegrarse de que haya actividades recreativas mientras la violencia continúa creciendo sin una respuesta eficaz de las autoridades.


Los chalacos no necesitan más espectáculos para distraerse de la realidad. Necesitan instituciones que funcionen, autoridades que asuman sus responsabilidades y medios de comunicación que recuperen su independencia y su espíritu crítico. Porque informar también implica incomodar al poder cuando las circunstancias lo exigen.


El Callao merece volver a ser noticia por su historia, su cultura y el esfuerzo de su gente, no por la violencia que hoy golpea a sus familias. Pero ese cambio solo será posible cuando quienes tienen responsabilidades públicas y quienes ejercen el periodismo comprendan que la prioridad absoluta debe ser devolver la tranquilidad a los ciudadanos.


El Dato que indigna:


Resulta inevitable advertir una contradicción que indigna a la ciudadanía. Este mismo sábado, el encuentro entre Sport Boys y Cantolao por la Copa Caliente, programado en el estadio Miguel Grau del Callao, se disputará a puertas cerradas porque las autoridades no otorgaron las garantías para el ingreso del público, argumentando razones de seguridad. Sin embargo, esas mismas autoridades sí brindan las garantías necesarias para la realización de festivales, celebraciones gastronómicas y espectáculos masivos en las calles. ¿En qué quedamos? Si la situación de inseguridad es tan grave que impide desarrollar un partido de fútbol con asistencia de hinchas, ¿Cómo se justifica autorizar actividades multitudinarias en la vía pública? Esta aparente contradicción no hace más que evidenciar la ausencia de una política coherente y de prioridades claras frente a la crisis que atraviesa el primer puerto.





 
 
 

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